Muere Darryl Drake

El entrenador de receptores será recordado por su pasión y entrega

Darryl Drake estaba iniciando su segunda temporada como entrenador de receptores de los Steelers, lamentablemente falleció en su dormitorio del Saint Vincent College el domingo. La práctica fue cancelada dos días, los jugadores regresaron al campo hoy. Tenía 62 años.

Se informó que la autopsia se llevó a cabo, pero determinar las causas de la muerte tomará de 8 a 12 semanas.

El nacido en Louisville, Kentucky llegó a la NFL para entrenar a los receptores de Chicago en el 2004, permaneció ahí hasta el 2012. Posteriormente ocupó el mismo puesto con los Cards en Arizona. Fue contratado por Pittsburgh la temporada pasada y colaboró para consolidar uno de los ataques aéreos más letales de la liga.

Antes de llegar a la NFL, Drake ocupó diversos puestos en la Western Kentucky University, de donde se graduó. Tuvo etapas con Georgia, Texas y Baylor. En sus años con los Bulldogs ayudó a reclutar y desarrollar a Hines Ward, quien fue movido de QB a receptor durante su etapa universitaria.

“No tenemos palabras después de la muerte de Darryl Drake esta mañana,” dijo Art Rooney II, el presidente del equipo. “Darryl tuvo un gran impacto en los jugadores que entrenó y en todas las personas con las que trabajó a lo largo de toda su carrera. Era un entrenador apasionado y tenía un gran espíritu para la vida, su familia, su fe y el fútbol.”

Las muestras de cariño por parte de aquellos a quienes influenció no se hicieron esperar. JuJu Smith – Schuster se refirió a él como el mejor coach que ha tenido, añadió que Drake “fue un gran modelo a seguir, no solo para mi, pero para muchos a los que tocó.”

Por su parte, Mike Tomlin hizo referencia al gran espíritu con el que Darryl encaraba su trabajo y su vida, añadió que amaba a cada uno de los jugadores que entrenó. “Darryl tuvo un gran impactó en los jugadores que entrenó y en todos con quienes trabajó durante su carrera.”

Otros jugadores y exjugadores de los Acereros publicaron en sus redes sociales tras la noticia. Ryan Switzer, Ryan Shazier y Cam Heyward recordaron su pasión y la alegría que siempre mostraba. Arthur Moats y Mike Wallace también expresaron sus condolencias.

Ward recordó la obsesión que el coach tenía por enseñar a los suyos a bloquear. Puntualizó que muchos de los valores que le aprendió son los que ahora enseña. “Perdimos a un gran hombre.”

Por su parte, Bruce Arians, ahora entrenador de Tampa Bay, pero que tuvo en su staff a Drake cuando ambos coincidieron en Arizona, dijo que el mundo había perdido a un gran coach, pero también a una gran persona. Arians y Drake tuvieron la oportunidad de platicar previo al juego de pretemporada apenas el viernes pasado.

Darryl Drake fue nombrado el mejor entrenador de receptores por Pro Football Focus en el 2015. Durante su carrera desarrolló a grandes estrellas como Brandon Marshall, Larry Fitzgerald, Hines Ward, Antonio Brown y JuJu Smith – Schuster.

Descanse en paz, Darryl Drake.

Advertisements

La Extensión de Contrato a Tomlin Asegura Fracasos Hasta el 2021

Son tres los entrenadores desde 1969

El jueves pasado se anunció que el equipo le extendió el contrato a Mike Tomlin, por lo que el entrenador estará al mando de los Steelers hasta el 2021. Tomlin y Roethlisberger permanecerán juntos quizá hasta que la carrera del veterano mariscal de campo termine. También significa que Pittsburgh no tiene aspiraciones de alzar el trofeo Lombardi en por lo menos tres temporadas.

Si se revisa superficialmente, el CV de nuestro actual coach no es para nada malo; tiene 125 victorias, 66 derrotas y un empate en 12 temporadas al mando, ha llegado a dos super domingos, ganando uno y perdiendo el segundo. Sin embargo, al profundizar es que uno encuentra pocos motivos para retener a un entrenador que ha desperdiciado el talento del equipo por años.

De sus ocho victorias en postemporada, cinco se dieron en los primeros cuatro años (2007 – 2010), son solo tres en los ocho años restantes. Acompañando esto hay derrotas dolorosísimas para la afición acerera, dos de ellas en especial.

En los playoffs de la temporada 2011, Pittsburgh visitó a los Broncos comandados por el temible Tim Tebow. Fue la primera vez que el equipo pecó de confianza en un duelo de playoffs y lo pagó caro. En la primera jugada del tiempo extra, Tebow conectó con Demaryius Thomas y cinco segundos después el sueño de campeonar se esfumó cuando el receptor cruzó las diagonales.

Varios años después, en enero del 2018, unos acereros confiados y obsesionados con los Patriots recibían la visita de Jacksonville, equipo que en la temporada regular los había humillado en Heinz Field. En la semana rumbo al juego, Tomlin y varios de sus jugadores se dedicaron a hablar de cómo le ganarían a Nueva Inglaterra, subestimando en todo momento a unos Jags que rápidamente tomaron las riendas del encuentro.

La derrota de 45-42 fue un baño de humildad para el equipo de Pensilvania, pero con los resultados de la temporada pasada, queda claro que poco se aprendió de ella. Hay solo dos equipos que le han ganado a Pittsburgh en Heinz Field dos veces en la misma temporada: Jacksonville en el 2007 y Jacksonville en el 2017. Así es, en la primera temporada de Tomlin y en la que debió de ser su última.

A esto hay que sumarle el último Campeonato de Conferencia jugado por Pittsburgh, una más de las grandes exhibiciones que Brady ha tenido enfrentando a su mejor cliente. El partido fue un circo de errores de la secundaria acerera, el equipo lució poco preparado y hasta con miedo en ciertas situaciones del encuentro. A la postre, los Pats ganarían el Super Bowl frente a Atlanta.

Por si fuera poco, Pittsburgh ha acostumbrado a su afición a las clásicas derrotas frente a equipos con marca perdedora. Cómo olvidar la vez que Tampa nos venció en casa con un mariscal de campo cuyo nombre no puedo recordar sin la ayuda de Google, o cuando Jay Ajayi corrió para más de 200 yardas en Miami. Chicago hizo lo propio en la temporada 2017 con un QB cuyo nombre tampoco logro recordar…porque era el mismo con el que los Bucs lo hicieron. Esto solo por mencionar algunos.

La temporada pasada las derrotas en contra de los Raiders y Nueva Orleans pueden ser atribuidas a la banda. En el primero de estos juegos Ben Roethlisberger fue privado de jugar varias series por alguna razón que hasta la fecha es un misterio. En el segundo, Tomlin decidió que dejar correr a Stevan Ridley en una tercera oportunidad era una buena decisión; el corredor soltó el balón. También creyó que poner la temporada en manos de Roosevelt Nix, con un engaño en cuarta ganando el partido, era lo indicado.

En fin, si usted hace un ejercicio de memoria, sin problemas encontrará alrededor de 20 juegos repletos de errores provenientes de la banda, excesos de confianza y jugadores sin disciplina.

Si después de lo anterior le quedan ganas de defender la decisión del equipo, es porque no recuerda la interminable lista de incidentes que semana tras semana nos mantenían en primera plana. El berrinche de Martavis Bryant, el Facebook live de Antonio Brown posterior a la victoria ante Kansas City en playoffs, Roethlisberger exhibiendo a sus receptores a través de los medios, etc. Todo ello derivado de la falta de capacidad disciplinaria de un entrenador displicente.

Tomlin es el mejor orador que tiene la NFL, no hay duda de que los jugadores jóvenes quieren jugar para él, sin embargo, durante los partidos, cuando debería levantar la voz para llamar la atención de los suyos, simplemente permanece callado y con la mirada perdida. ¿Cuándo fue la última vez que reunió a la defensiva para pegarle un regaño, él que es un coach defensivo?

Hablando de la defensiva, duele decirlo, pero la última vez que intimidó a los rivales fue en el 2010, hace casi una década. Aunque es cierto que ningún equipo presiona al pasador contrario como Pittsburgh, la generación de entregas de balón sigue siendo un factor que define temporadas; la pasada fue una de las perores en la historia del equipo en dicho departamento.

Nunca hay ajustes durante el encuentro, los Chargers pudieron remontar un déficit de 17 puntos porque Keenan Allen estaba descubierto en todas las jugadas, los corners siempre dan 10 yardas de colchón y son pocos los defensivos que de verdad saben taclear.

Quizá el equipo mejore mucho para la naciente temporada sin Bell y Brown; el regreso a la postemporada luce como una realidad, sobre todo porque ahora pueden concentrarse al 100 por ciento en lo que sucede dentro de la cancha. Tampoco hay que olvidar las adquisiciones defensivas durante la agencia libre – Mark Barron y Steven Nelson – y la selección de Devin Bush en la primera ronda del draft.

Lamentablemente el hombre encargado de tomar las decisiones será el mismo que las pasadas 12 temporadas. Mientras los Rooney sigan enamorados de él, a poco puede aspirar la nación acerera.

T.J. Watt, por su Mejor Temporada

Será parte fundamental del mejoramiento de la defensiva

En su tercer año como profesional, T.J. Watt se está convirtiendo en uno de los líderes de la defensiva, así lo han hecho notar sus compañeros y él mismo lo ha mencionado. El nacido en Wisconsin fue cambiado al lado izquierdo de la línea el año pasado y su desempeño mejoró bastante con relación a su temporada de novato.

No solo el número de capturas (13) y de balones sueltos forzados (6) durante el 2018 dan constancia de su buen nivel, Watt entiende que existen áreas de su juego en las que tiene que trabajar, como es el caso de la defensa contra el juego terrestre. Es por ello que en los entrenamientos de los últimos días se lo ve tan activo. Pittsburgh necesita de nuevos estandartes y T.J. levanta la mano.

Con la intensidad que lo caracteriza

Por suerte para él, este año gozará de la ayuda de Devin Bush, Mark Barron, Steven Nelson y compañía. Las ofensivas rivales tendrán que prestarle atención a jugadores con enormes capacidades para crear problemas, lo que significa que Watt verá muchos mano a mano. No solo eso, si la secundaria mejora como se espera, los mariscales retendrán el balón más de la cuenta y T.J. podrá casarlos.

A pesar de que Joey Porter fue despedido como entrenador de LBs exteriores, la pérdida no es mayor. Su cargo será ocupado por Keith Butler, quien desempeñó el papel del 2003 al 2014. Podemos cuestionarle mucho al coordinador defensivo, pero algo innegable es su capacidad para hacer que sus defensivas consigan capturas, para ello T.J. Watt volverá a ser la luz que guie a un cuerpo de linebackers carente de profundidad.

El número 90 ha entendido el rol que tiene que jugar durante la siguiente campaña, a pesar de que aún faltan años luz para el partido inaugural contra los Pats, la joven estrella está centrada en hacer su trabajo. La defensiva mejorará considerablemente y con ella lo hará Watt.

¿Mejoró la Defensiva Tras la Agencia Libre y el Draft?

Habrá muchas nuevas caras

La campaña pasada la defensiva logró la “impresionante” cifra de ocho intercepciones, igualando la peor marca en la historia de la franquicia. Joe Haden fue el único jugador que tuvo más de una, le interceptó a Cleveland y a los Patriots. Solo San Francisco y Detroit generaron menos entregas que los Steelers. Por ello, Kevin Colbert realizó varias contrataciones durante la agencia libre y fue agresivo en la primera ronda del Draft.

Para reforzar a la secundaria llegó Steven Nelson, proveniente de los Chiefs. El esquinero firmó un contrato por tres años y 25.5 millones de dólares. A pesar de que el año pasado interceptó cuatro balones, ha sido constantemente atacado y exhibido por las ofensivas rivales, siendo uno de los jugadores más castigados de la liga. Durante sus primeros tres años en la liga no fue capaz de interceptar un solo pase.

Por su parte, Mark Barron viene a darle profundidad a un cuerpo de linebackers que busca renacer.  Tiene velocidad para atacar los espacios, buena lectura de jugadas y habilidad para atrapar el balón gracias a su pasado como safety. En situaciones de corto yardage se convierte en un jugador norte sur que es seguro en el tacleo. La única preocupación con él es la edad.

Sin embargo, la adición que más entusiasma a la afición es la de Devin Bush. Los Steelers lo querían tanto que realizaron un canje con los Broncos para colocarse en la décima posición y seleccionarlo. Aunque se ha dicho hasta el cansancio que no viene a sustituir a Ryan Shazier, lo cierto es que son bastante similares; jugadores que juegan de banda a banda con velocidad exagerada. Ambos son líderes natos.

Existe cierta preocupación porque el apoyador solo fue capaz de interceptar una vez durante su carrera colegial, sin ningún balón suelto forzado. Pero no debemos olvidar que Shazier tuvo el mismo número de intercepciones con Ohio State, una vez que llegó a la NFL la historia cambió. Antes de su trágica lesión tenía siete intercepciones como profesional.

Bush iniciará desde la primera semana y tendrá impacto. El que casi no verá acción es Justin Layne. La selección de tercera ronda aprenderá detrás de Haden y Nelson, con la oportunidad de ingresar en ciertos paquetes nickel en lugar de Mike Hilton. El joven esquinero tiene la ventaja de haber jugado como receptor en la preparatoria y un poco durante la universidad, por lo que su reconocimiento de rutas es excelente.

En general, la posición de linebacker central mejoró durante el receso; hay más velocidad y una mejor rotación con Vince Williams y Tyler Matakevich, aunque este último no ha visto mucha acción y no es mas que un sustituto.

No se podría decir lo mismo de los apoyadores externos. La profundidad es una de las mayores preocupaciones. Más allá de Bud Dupree y T.J. Watt, el único con experiencia es Anthony Chickillo. Sutton Smith, selección de sexta ronda empezará jugando en equipos especiales. El foco de esperanza está puesto sobre Ola Adeniyi, proveniente de Toledo, fue firmado como agente libre el año pasado y dio destellos durante la pretemporada.

La secundaria parece por fin tener dos sólidos titulares en la posición de cornerback (obviamente ninguno se llama Artie Burns), mientras que la posición de safety no se reforzó; Sean Davis y Terrell Edmunds – en su segundo año – serán los titulares, detrás vienen los poco experimentados Jordan Dangerfield, Marcus Allen y pare usted de contar. La ventaja es que Barron puede realizar las labores que tan pobremente desempeñó Morgan Burnett en la defensiva dime.

Por último, la línea defensiva sigue siendo el sector más sólido de la defensiva con una buena base de veteranos. Tyson Alualu y Daniel McCullers firmaron extensiones, con lo que la rotación seguirá siendo prácticamente la misma.

Los Steelers han liderado la NFL en capturas por dos años consecutivos. En el 2017 establecieron un récord de la franquicia con 56, el año pasado compartieron la cima con Kansas City, cada uno con 52. Lamentablemente la presión al pasador no se ha visto reflejada en entregas de balón. En el papel la defensiva luce mejor, pero queda ver si en el campo puede responder.

El Viejo Heinz Field

El estadio dejó de ser una difícil aduana.

Hay, en alguna vieja película de NFL Films, una espectacular toma que muestra un Heinz Field repleto de aficionados y toallas terribles. Jerome Bettis aparece en el campo viendo hacia las gradas, una expresión de sorpresa en el rostro.

Eran las épocas en las que las zonas de anotación se pintaban de amarillo, el coach aún se llamaba Bill Cowher y el estadio lucía lleno, lo mismo se jugara contra los Ravens, que contra Detroit.

De un tiempo a la fecha, y por algún fenómeno difícil de explicar, nuestra casa dejó de ser un sitio intimidante para el rival; no es raro ver durante los partidos varios lugares vacíos, aficionados con poco entusiasmo y personas que abandonan el recinto antes de tiempo, sin importar si el equipo va ganando o perdiendo.

A pesar de que a inicios de la temporada 2017-18 Ben Roethlisberger hizo un llamado a la afición para que Heinz Field volviera a ser el de sus primeros años de carrera, la gente en Pittsburgh no respondió. Resulta complicado de creer que una ciudad tan amante del deporte y del equipo que los representa no pueda llenar ocho veces al año un estadio de tamaño promedio. Se podría pretextar que el clima es un factor, lo mismo que la posibilidad de verlo en la televisión, incluso que los resultados no han sido del todo buenos en los últimos 10 años.

Triste postal

Sin embargo, ha habido razones de sobra para pagar un boleto; el equipo normalmente juega de dos a tres partidos estelares por temporada, siempre pelea por meterse a la postemporada y, más allá de lo que pensemos de ellos ahora, Antonio Brown y Le’Veon Bell eran un espectáculo aparte. Además, cualquiera que haya estado en Pittsburgh sabe que las opciones de entretenimiento no son tan bastas como en otras ciudades.

Es irónico, nuestra afición es sin duda alguna la que mejor viaja, llenamos estadios rivales sin importar si se trata de un partido divisional o contra algún rival de la Conferencia Nacional, hay bares dedicados al equipo en cada rincón de los Estados Unidos, pero también en varias ciudades de México, América Latina y Europa. Los Steelers prácticamente fueron locales en el Super Bowl XL en Detroit y en el XLIII en Tampa Bay. No obstante, llenar nuestra casa ha resultado una tarea titánica durante un largo rato.

Quizá ahora que nos hemos alejado del drama de Bell, “Mr. Big Chest” y compañía, la afición regrese a las butacas. Sería genial volver a ver un Heinz Field sin manchas amarillas repartidas por el graderío, a la gente poniéndole presión a la ofensiva rival en cada jugada y escuchar Renegade de Styx siendo entonada por 68 mil almas.  

Ni Brown ni Bell, Remplazar a Munchak Será el Mayor Reto

El entrenador partió a Denver, en su lugar queda Sarrett.

Alguien que no ha revisado la historia del equipo con detenimiento diría que el receso de temporada fue algo nunca visto en Pittsburgh, sin embargo, no es anormal; incluso las épocas de Chuck Noll se vieron rodeadas de drama. Esto no quiere decir que a los aficionados de los Steelers nos guste, normalmente preferimos que no se hable de nosotros.  

Entre todo este teatro, un movimiento relevante pasó casi desapercibido; Mike Munchak – el mejor entrenador de línea ofensiva que tiene la NFL –dejó el cargo que ocupaba desde 2014 buscando mejorar a los cinco frontales de los Broncos. Pittsburgh promovió a Shaun Sarrett, un joven entrenador que fue asistente ofensivo de 2012 a 2017 y asistente de línea ofensiva la temporada pasada. 

Sarrett tiene una tarea complicada, mantener el nivel de un conjunto de élite. La línea ofensiva de Pittsburgh permitió 24 capturas la temporada pasada, jugando delante del tercer mariscal de campo que más pases lanzó. Durante las cinco temporadas que Munchak estuvo al mando, el equipo permitió 135 capturas, un promedio de 27 por año. Los números son aún más impresionantes si consideramos que Pittsburgh dejó de ser amante de correr el balón hace tiempo y que Maurkice Pouncey no jugó en el 2015 debido a una lesión.  

Ahora bien, la consistencia juega en favor de los Steelers. Del 2016 al 2018 la alineación casi no varió: Alejandro Villanueva como tackle izquierdo, Ramon Foster como guardia del mismo lado, Pouncey de centro, David DeCastro a su derecha y Marcus Gilbert de tackle derecho. Cuatro de ellos regresan el próximo año, el único que no lo hará es Gilbert, quien fue canjeado a Arizona por una selección de sexta ronda este abril.  

Por suerte, Matt Feiler demostró que puede ocuparse de la vacante, realizando un trabajo bastante decente en 10 partidos iniciados la temporada pasada. Si no es él, Chukwuma Okorafor entra a la ecuación en su segundo año como profesional, lo mismo que Jerald Hawkins, una selección de cuarta ronda hace algunos años que las lesiones han alejado del campo. Proveyendo profundidad en el roster también están B.J. Finney y el novato Derwin Gray. 

Para Sarrett el mayor reto es mantener a este grupo jugando con la calidad con que lo viene haciendo. Por primera vez en su carrera se hará cargo de un puesto con gran responsabilidad, de él depende que Ben Roethlisberger pueda llegar sano hasta el último año de su recientemente firmada extensión.  

Mucha de la química y la experiencia ya existe, Villanueva, Pouncey y DeCastro acumulan bastantes pro bowls y designaciones como All-Pros. Quizá terminen siendo ellos quienes le enseñan a su entrenador. Algo es cierto, el cuerpo de corredores es sólido, a Pittsburgh nunca le ha costado sustituir receptores, por más que se llamen Antonio Brown, y el QB sigue siendo Roethlisberger. Por todo esto, la lupa debe de estar puesta sobre la línea ofensiva.