La visita a Green Bay huele a masacre.
Por Juan Manuel Arróniz
Por increíble que parezca, el domingo será el primer enfrentamiento entre Aaron Rodgers y Ben Roethlisberger desde aquel triste encuentro en la casa de Jerry Jones. Han pasado poco más de diez años y ninguno de los dos logró si quiera volver al gran juego. El Big Ben llega dando lástima, mientras Aaron lo hace en plenitud de condiciones.
Curiosamente, los Empacadores han puesto 31 puntos en el marcador en sus pasadas tres citas con los Acereros (incluyendo, sí, el Super Bowl XLV). Dos de éstos fueron sin Aaron Rodgers en el emparrillado; jugaron Matt Flynn y Brett Hundley en 2013 y 2017, respectivamente.
Pittsburgh busca evitar la tercera derrota en fila en una de las aduanas más estrictas de la liga. Por suerte, T.J. Watt y Alex Highsmith regresan a la alineación, justo una semana después de haberse cortado la racha de partidos consecutivos con captura (75). El nuevo millonario acumula tres derribos detrás de la línea, a pesar de verse limitado por la lesión de ingle. No es exagerado decir que la esperanza de una victoria recae sobre sus hombros.
Especialmente si consideramos lo encendida que viene la ofensiva local tras un enorme esfuerzo en San Francisco. Rodgers a Devante Adamas sigue siendo la combinación más letal de la NFL, sobre todo cuando se acercan a la zona de puntos. El receptor se despidió de California con 12 recepciones, más de 130 yardas y un touchdown a su nombre.
Por si fuera poco, cuentan con un corredor que también sabe encontrar la zona prometida, ya lo ha hecho en cinco ocasiones en la joven campaña. Aaron Jones es uno de los jugadores favoritos del arriba firmante. El tipo puede correr por dentro y fuera de la línea, es físico, posee buen balance y en situaciones de pase es prácticamente un receptor más.
En los tres anteriores juegos no he visto nada especialmente sorprendente de Devin Bush o Joe Schobert. Podría ser otra tarde complicada para la dupla de apoyadores centrales si no logran hacerle frente al juego terrestre empacador; después vendrá el play action y para qué le cuento lo que sigue… No olvidemos la ausencia de Tyson Alualu al frente, un hombre imposible de sustituir con lo que actualmente se tiene en el roster.
A diferencia de nuestros bienamados coordinadores ofensivos, Matt LeFleur sabe explotar las carencias del rival. Si Pittsburgh se muestra incapaz de generar entregas, Rodgers y compañía van a pasarle por encima a la secundaria aurinegra como ya lo hicieron Derek Carr y Joe Burrow.
Al respecto demandamos una mayor participación de Minkah Fitzpatrick en la zona profunda. Cierto es que la semana pasada forzó la intercepción. Sin embargo, Pittsburgh lo necesita al cien por ciento contra rivales de mayor jerarquía. Muchas veces se mantiene lejos de la acción porque los rivales tienden a atacar otras zonas del campo o porque funge como último hombre. Es hora de que Fitzpatrick comience a buscarse – como todo gran safety – sus oportunidades.

Ofensivamente hay buenas noticias. Diontae Johnson regresa de una pequeña ausencia, mientras JuJu Smith-Schuster y Chase Claypool no sufrieron lesiones tan graves el domingo pasado. La mala es que todo seguirá igual. Mike Tomlin declaró en estos días que el equipo no está listo para apretar el botón de pánico. ¿Qué esperará?
Los Steelers presumen una de las estadísticas más tristes de los últimos años. Desde la jornada 11 de la campaña anterior, la ofensiva de los Acereros ha anotado cero puntos (CERO) en el primer cuarto. Hablamos de once encuentros consecutivos sin facilitarle la chamba a la defensa. Sabemos que el equipo llega a los partidos – cuando lo hace – por ahí del final del segundo cuarto, inicio del tercero. Pero esto es inverosímil. Mike Tomlin quiere vender calma ante números tan contundentes, aquí no se la compraremos.
Ya de sobra está hablar de la línea ofensiva, los castigos y el nulo juego terrestre. Tan solo la semana pasada, tres corridas de 10 o más yardas fueron nulificadas por pañuelos cortesía de algún frontal. Pittsburgh hizo bien en liberar a Najee Harris a través de pases cortos en espacio abierto porque está claro que no va a ver tres bloqueos buenos en la misma jugada.
Chuckwuma Okorafor no viajará a Green Bay debido a una concusión, en su lugar entrará quien ya lo sustituyó por unos minutos en Heinz Field, Joe Haeg. Honestamente, dicho cambio en el lado derecho de la línea poco hace por empeorar o mejorar el desempeño del grupo.
Las oportunidades de los nuestros recaen más sobre las carencias defensivas del rival que en la capacidad propia. La defensa empacadora apenas le ha llegado a los mariscales rivales en cinco ocasiones y tienen solo dos intercepciones, no obstante, Jaire Alexnder te puede eliminar un lado del campo y nombres como el de Kenny Clark o De’Vondre Campbell imponen cierto respeto. Con Aaron Rodgers del otro lado, su único trabajo es cumplir.
Casi 900 yardas aéreas combinadas tuvieron los mariscales de campo en su más reciente cara a cara en temporada regular, con 503 de Roethlisberger. La actualidad pinta un panorama tremendamente cargado del lado verde y amarillo. Sería un milagro una victoria acerera.
Foto de portada cortesía: telemundodeportes.com
