Russell Wilson y los Pittsburgh Steelers encendieron el marcador en Cincinnati; 21 temporadas seguidas sin récord perdedor.
La diferencia que hace una semana, o 10 días, en este caso. Los Pittsburgh Steelers pasaron de una dolorosa caída bajo la nieve de Cleveland a un contundente triunfo en Cincinnati en cuestión de un aparente parpadeo.
De pretendientes a contendientes, si se le pregunta a los medios nacionales. En cuanto al que arriba firma, necesita verlos replicar lo hecho la tarde del domingo sobre la superficie del Paycor en postemporada antes de catalogarlos. Por lo pronto, se da un importante paso rumbo a los playoffs y el título de la división Norte de la Conferencia Americana, sobre todo considerando que los Philadelphia Eagles (y Justin Tucker) nos tendieron una mano amiga en Baltimore. Pensilvania ayudando a Pensilvania.
Pero no se equivoque, querido lector, si Pittsburgh fue capaz de escapar de la Ciudad Reina habiendo abollado la corona como tantas veces lo ha hecho, fue gracias a Russell Wilson. Desterrado de Denver, arropado por Mike Tomlin y adorado por las masas en Pittsburgh y más allá. El veterano quarterback repartió el queso con 10 distintos personajes que atraparon por lo menos un pase, se embolsó 414 yardas para tres touchdowns y lanzó una intercepción devuelta hasta las diagonales. La entrega, a manos de Cam Taylor-Britt, se dio en la primera marcha del cotejo y quizá debió haberse anulado por un castigo del propio esquinero.
Contrario a lo acontecido en Cleveland, los Acereros fueron resilientes y no le temieron al tira y agáchate con Joe Burrow y compañía. El 44-38 final es fiel reflejo de que los Steelers se adaptan a cualquier tipo de batalla; el de este fin de semana en Cincinnati y el de hace dos en casa ante los emplumados no podrían ser más distintos.
Cabe recordar que hace apenas 53 semanas, los negro y oro se libraban por fin del ‘enemigo en casa’ Matt Canada y en su primer partido sin él rompían la maldita barrera de las 400 yardas como ofensiva. El domingo le tomó a Wilson 29 pases completos rebasar la marca por propia cuenta, Pittsburgh le hizo 520 a la defensiva de un Lou Anarumo que se negó a mover de posición a Trey Hendrickson, uno de los pocos hombres competentes en dicha unidad. Las pocas veces que el líder de capturas de la NFL estuvo frente a Broderick Jones, fue capaz de afectar el juego, frente a Dan Moore simplemente desapareció.
Gran manera de regresar a las buenas costumbres para el tackle izquierdo que había sido maniatado por Myles Garrett. Su actuación le permitió a Wilson permanecer calmo dentro de la bolsa de protección y escanear el terreno de juego en busca de la mejor opción. Los tres pases anotadores fueron de por lo menos 15 yardas. El primero en conexión con George Pickens desde 17 para empatar a siete, el segundo desde 23 en asociación con Calvin Austin III y el tercero desde 25 para un completamente desmarcado Pat Freiermuth.
Los Steelers encontraron la mejor solución a los constantes problemas dentro de la zona roja y en situaciones de gol: no acercarse a esa parte del campo. Pittsburgh tuvo 11 series a lo largo del juego y anotó por lo menos un gol de campo en siete de ellas – no lo hizo en aquella de la intercepción, en la que culminó con el bloqueo al intento de Chris Boswell para iniciar la segunda mitad, en un rápido tres y fuera posterior a la intercepción de Donte Jackson y en la última donde sellaron el triunfo.
Actuación redonda de una ofensiva que ni siquiera requirió de Mike Williams en el plano estadístico y que apenas utilizó a Jaylen Warren. El pequeño corredor se fue con solo tres acarreos pero tuvo recepciones importantes. Najee Harris, por su parte, volvió de una aparente lesión en el primer cuarto para firmar una actuación sumamente valiosa, sin duda la mejor que ha tenido como ‘receptor’ en un largo rato.
«El Día de Acción de Gracias, la novia de Pat (Freiermuth), Jill, preparó algo muy bueno, pequeña cosa de plátano, y comí demasiado», dijo Harris. «Supongo que no supe que me afectaba hasta esa primera marcha».
El egresado de Alabama fue responsable de transformar los cortos envíos de Wilson en grandes ganancias. ‘DangeRuss’ no tuvo ningún tipo de complejo a la hora de ir con sus rutas cortas, sabiendo explotar las muchas carencias de los Bengals. Su conjunción con Pickens también dio dividendos pero el receptor cometió un par de castigos después de grandes jugadas que le costaron yardas al equipo. Siendo objetivos, el segundo de ellos fue algo rigorista, pues los árbitros interpretaron su festejo de un primero y diez como si hubiese hecho la moción de disparar.
«Sólo tiene que madurar, hombre», dijo Tomlin después de la victoria sobre su estelar ala abierta. «Este es un juego emocional, hombre. Estos juegos divisionales son grandes. Tiene una diana en la espalda porque es George, lo entiende. Pero tiene que crecer. Él tiene que crecer a toda prisa».
Como debe hacerlo Joey Porter Jr., a quien las defensivas rivales comienzan a atacar con frecuencia a sabiendas de su tendencia por cometer castigos. Dos de los cinco (!!) que fueron aceptados en su contra representaron que el balón fuese colocado en la yarda uno. Hay talento de sobra en la persona del laguirucho corner, simplemente debe pulir un área de su juego que lo caracteriza desde sus épocas en Penn State. Tiempo al tiempo.
Los pañuelos y la famosa defensiva preventiva – por zona, que incluso permitió la conversión de una tercer y 21 – hicieron del marcador uno más decoroso para los locales. Sí, Burrow finalizó por encima de las 300 yardas y JaMarr Chase volvió a representar la victoria en varios partidos de Fantasy, pero en el mundo real fueron T.J. Watt, Nick Herbig y Cam Heyward quienes de adueñaron de las trincheras, a pesar de que en el arranque no fue el caso.
Más allá de una escapada de 40 yardas, Chase Brown fue inoperante en un esquema que abandonó el juego terrestre bastante temprano. Ello le permitió al fenomenal cuerpo de apoyadores aurinegro lucir. Watt lo hizo con un par de capturas y un balón suelto forzado, mientras Herbig sumó un intercambio por tercer partido en fila; su manotazo sobre Burrow le otorgó a Payton Wilson la primera anotación en su joven trayectoria.
Tal como sucediera con Moore, Watt se rehizo de un gris desempeño en Cleveland. Su primera captura sobre el peligroso lanzallamas de los Bengals representó el cambio definitivo en el compromiso. Con el marcador empatado a 21, el segundo mejor jugador defensivo de la NFL, de acuerdo a Garrett, le sacó el ovoide de la mano a Burrow y este fue a dar a los brazos de Preston Smith. Desde ese punto en adelante, Cincinnati no pudo ni siquiera emparejar el tablero.
Se trató de la mejor actuación de la temporada y una que representó para los Acereros 21 años consecutivos sin registro perdedor, racha que se remonta hasta 2004 y de la que también es responsable Bill Cowher. La victoria divisional de este domingo representó empatar a los Dallas Cowboys (1965-1985) de Tom Landry como los únicos que han logrado tal hazaña.
Mike Tomlin es el primer entrenador en los anales de la NFL que inicia su carrera con 18 temporadas en fila con por lo menos .500 de porcentaje.
Quizá no sea el mejor momento para decirlo, pero volvió a errar en el manejo el reloj, pues dejó escapar segundos vitales hacia el final del segundo cuarto que hubiesen podido servir para intentar un pase a la zona de anotación. En lugar e eso, Pittsburgh se conformó con tres.
Por lo pronto, a preparar la revancha ante los Browns en el Acrisure Stadium.
Foto de portada cortesía: @dangerusswilson
