Mike Tomlin consiguió su triunfo 200 al frente de los Steelers tras una loca victoria sobre los Detroit Lions.

La victoria 200 para Mike Tomlin al frente de los Pittsburgh Steelers (incluyendo aquellos lejanos triunfos de postemporada, antes solía ganar en dicha instancia) llegó en uno más de los clásicos partidos que los aurinegros suelen jugar bajo su mando. Se sufrió.

Pittsburgh llega a nueve triunfos en el presente curso, le mete todavía más presión a Baltimore, asegura que su entrenador mantiene la racha sin campaña perdedora – ya son 19 – y firma otra temporada de .500 o más. No finalizan por debajo desde 2003.

Todo ello, y quizá más, significó el cardíaco 29-24 final sobre los Lions en el Ford Field, un recinto que invita a remontarnos 20 años en el tiempo para revivir aquel mágico 2005. Los de la ciudad del acero hilaron su tercera salida por la puerta grande, incluso cuando parecían obstinados en lo contrario.

Sucede que con 2:15 restantes en el cronómetro y con posesión en la 19 del rival, la visita optó por ir al aire en una complicada tercera y 8. El resultado – tan predecible como la ofensiva de Matt Canada solía ser – fue un pase incompleto de Aaron Rodgers buscando al guardia de seguridad cercano al graderío.

El reloj se detuvo, Detroit retuvo su último tiempo fuera y Pittsburgh se veía forzado, por sí mismo, a intentar un gol de campo previo a la pausa de los dos minutos. Parecía un mero trámite para Chris Boswell, pero el siempre confiable dejó de serlo ante la presión.y reventó el poste.

La escuadra de Dan Campbell tenía una última oportunidad necesitada de touchdown camino a un improbable triunfo.

En seguida vivimos una de las secuencias más locas de la temporada; pase completo en tercera y largo que requirió revisión, una cuestionable interferencia marcada contra Kyle Dugger en cuarta y una falta de amarilla (quizá roja si de Liga MX se trata) cortesía de Alex Highsmith sobre Jared Goff. Por si ello no fuera suficiente, el aparente touchdown de la victoria fue borrado del marcador por interferencia ofensiva mientras la mesa se servía de cara al gran final…

Ni siquiera voy a intentar describir esa aberración. Increíble que el partido haya terminado oficialmente por otra interferencia ofensiva con el reloj en ceros y no por el hecho de que la defensiva empujó CINCO yardas hacia atrás a Amon-Ra St. Brown antes de que este pitcheara el ovoide…

En fin, de arbitraje podemos hablar en otra ocasión y nos amanecemos, les prometo que algún día me darán ganas de dedicarle más de dos líneas al asunto.

Antes de que el partido se uniera a la lista de ‘Instant Classics‘ (etiqueta sobreutilizada), hubieron muchos aspectos a rescatar y destacar.

La defensiva demostró que lo puesto en escena a inicios de semana en Pittsburgh no fue casualidad ni obra del frío ante un rival de la Florida. Dicha unidad volvió a dar muestras de su capacidad para detener a un prolífico corredor como lo es Jahmyr Gibbs, que finalizaría la triste tarde con dos yardas en siete acarreos. Los Leones como equipo lograron 15 por piernas, 14 de ellas pertenecientes a un David Montgomery cuya escapada más larga fue de 17.

El mundo de la estadística sin contexto puede llegar a ser tan divertido como los desconocidos cuando se ingiere una cantidad considerable de alcohol…

Esto lo hicieron sin T.J. Watt y Nick Herbig, por cierto. Gracias en gran parte al regreso de Derrick Harmon y las sólidas actuaciones de Highsmith y Jack Sawyer. Como ha sucedido tantas veces a lo largo del año, Tomlin apagó a un corredor estelar con un efectivo esquema.

¿Ven que de vez en cuando puedo tirar una flor en dirección de nuestro entrenador? Cuando digo ‘A lo Tomlin’, me refiero a TODO lo que ello engloba.

Se sufre – mucho -, hay frustración, mal manejo del reloj, decisiones inexplicables y, casi siempre, victorias. Esa es la realidad y ahí están los números.

La gran diferencia con relación a años anteriores, sobre todo comparado al antecedente inmediato que representa 2024, es que el equipo parece jugar como tal y está consiguiendo cosas muy importantes en un momento crucial del camino.

«Estoy muy agradecido a los hombres con los que trabajo y a la lucha que han demostrado tanto individual como colectivamente», mencionó Tomlin al inicio de su aparición ante los medios de comunicación, antes de reconocer que enfrentaron adversidad, en ocasiones creada por ellos mismos.

No hay un corredor, hay dos. Tanto así que los Steelers se dieron el lujo de hacer inactivo al novato Kaleb Johnson. Respondieron a lo grande Kenneth Gainwell y Jaylen Warren, el primero de ellos con una de las atrapadas más espectaculares que un servidor le haya visto a un jugador de la posición, el segundo con dos escapadas ‘a lo Willie Parker’ cuarto capítulo.

¿Recuerdan la última vez que Gainwell dejó caer un pase? Yo tampoco. La jugada ilustrada arriba permitió a los Acereros irse empatados con sus anfitriones al intermedio.

Las 230 yardas terrestres que Pittsburgh dejó para la posteridad sobre el box score (leyó bien) se construyeron sin el lesionado Isaac Seumalo, con Dylan Cook haciendo el segundo inicio de su trayectoria e implementando una rotación entre Andrus Peat y Spencer Anderson para mantener viva la posibilidad del ya mundialmente famoso ‘paquete jumbo’.

Vuelva a leer esa lista y dígame qué esperaba usted en agosto de los últimos tres hombres mencionados. Absolutamente nadie los tenía en el radar.

Está muy bien reconocerle a Aaron Rodgers, a Patrick Queen y a DK Metcalf – cuando se dedica a jugar y no a golpear aficionados en sus ratos libres -, pero dejar de lado a todos los tipos que han puesto su granito de arena en este loco 2025 sería un crimen.

El propio Adam Thielen se cansó de atrapar balones en terceras y largo para convertir, también apareció el mismísimo Scotty Miller con una importante recepción en cuarta y dos. Lo hizo de igual manera Kyle Dugger con un safety en el impresionante tercer cuarto que jugaron los Acereros.

Porque aquello de borrar a las ofensivas rivales inmediatamente después del medio tiempo se está convirtiendo en sana costumbre. Sucedió frente a Miami y lo mismo el domingo ante los Lions y su explosivo ataque.

En una exhibición con reminiscencias a aquel juego divisional del 2008 contra los Chargers, los Steelers limitaron a Detroit a -3 yardas en el tercer episodio, creando un safety en la única oportunidad de los Lions con el balón. Esa, señoras y señores, es el tipo de defensiva que puede ser muy valiosa en la postemporada, sobre todo si los que faltan logran sanar a tiempo.

Fue además necesaria porque la ofensiva no pudo aprovechar del todo sus oportunidades en dicho cuarto. En las dos marchas que tuvieron se metieron a la 10 rival pero solo sacaron un gol de campo, puesto que Darnell Washington soltó el ovoide y posteriormente cometió una costosa interferencia ofensiva.

Siempre será mejor corregir después de un triunfo que incluso invita a soñar con la posibilidad de descansar a los titulares en la Semana 18, permitiendo también la recuperación de aquellos que no están al 100.

Se trata de un muy simbólico triunfo en Detroit ante unos Lions que jugaban de locales y con la urgencia de salvar su temporada. Vivimos un partido con sabor a playoffs en el que se ganó con un importante esfuerzo colectivo, dejando buenas sensaciones e incluso generando cierta ilusión por lo que pueda deparar el futuro cercano.